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es la etapa más importante en la vida de cualquier mascota. Este
período que comienza cuando el perro tiene apróximadamente siete
meses a ocho, va a producir en él una transformación tal que,
siempre y cuando esté correctamente realizada por un instructor
canino profesional, hará que ese cachorrito "maleducado"
y "caprichoso" se convierta en un perro no solamente
educado sino también en un perro de utilidad.
El adiestramiento propiamente dicho
dura apróximadamente tres meses, con un régimen de trabajo de dos
clases semanales, con una duración por clase de media hora.

Este es un período de transición en
la vida del perro que se está trabajando, ya que durante esta etapa
el amo va a ser el instructor y no el dueño. ¿Por qué? Es
sencillo. Para cualquier perro el "amo" es aquella
persona que le inculca en su intelecto un pequeño vocabulario, a
través del cual recibe una cierta cantidad de órdenes que deberá
ejecutar. Esto se revierte obviamente cuando su mascota termine su
etapa de aprendizaje y el adiestrador trabaje junto a usted y su
perro para hacer lo que sería un "traspaso de mando"
, en un término de dos o tres clases apróximadamente.
Todos los perros sea la raza cual
fuera, e inclusive los perros mestizos que ni siquiera son parecidos
o representativos a ninguna raza, pueden ser adiestrados en
disciplina, y en muchos casos, llegan a ser excelentes perros de
guardia. Cualquiera sea el temperamento y carácter del perro, no va
a impedir de que su mascota aprenda, ya que revertir todos los
problemas de comportamiento que pueda tener un can, deberán ser
acondicionados y/o superados por un adiestrador lo suficientemente
capacitado para tal función.
Los perros son como los seres
humanos, algunos poseen una extraordinaria capacidad intelectual y
otros en cambio, no son tan dotados de inteligencia. Pero en un poco
mas de tiempo y constancia en el trabajo, seguramente serán perros
de gran utilidad. Vale aclarar esto, ya que es muy común escuchar
que determinados perros o razas "no aprenden, no vale la
pena educarlos". Esto es una barbaridad. Claro, cualquiera
puede ser un excelente instructor canino cuando la tarea es fácil,
o bien se topa con un ejemplar sobresaliente física y mentalmente.
No todos tienen la suficiente capacidad de asumir la gran
responsabilidad que implica realizar un trabajo cuando las
condiciones precedentes no se cumplen, o simplemente cuando se está
frente a un ejemplar difícil, y como consecuencia de esto se
escucha una absurda frase como ésta: "El perro no es bueno,
no vale la pena que pierda tiempo y dinero, ya que jamás va a
aprender" (expresa el "supuesto adiestrador").
La utilización de la fuerza, el
rigor, la imposición grosera y el castigo corporal, son los
recursos utilizados por aquellos lamentables "domadores de
perros" que se autodenominan adiestradores caninos.
Para un adiestrador canino
profesional, el adiestramiento sugiere un análisis y estudio del
alumno a fin de determinar defectos y virtudes, para condicionar a
través de un proceso teórico-práctico, la función que le fue
asignada, utilizando la etología y psicología como factores
principales, determinantes de una correcta formación de un perro,
adaptándolo a una sociedad que se halla dentro de las preceptivas
normas de convivencia.
Jamás intente usted mismo adiestrar
a su mascota si considera que no está lo suficientemente capacitado
para hacerlo, ya que podría provocarle daños psicofísicos de
caracter irreversibles. Es mi intención mostrarle a usted cuales
son los ejercicios de disciplina que un perro es capaz de aprender,
pero de ninguna manera es mi función en éste caso enseñarle a
usted como adiestrar a su mascota, ya que no podría de ninguna
manera volcar en estas páginas tantísimos años de experiencia,
por lo que provocaría en mi actitud poco profesional.

Ejercicios de disciplina
Primeramente debemos aclarar que las
órdenes utilizadas en disciplina pueden hacerse en cualquier
idioma, en éste caso las redactaremos en castellano. Lo realmente
importante es que las órdenes sean de pronunciación firme, sin
confundir "firme" con "gritar".
Una orden puede darse perfectamente en voz baja pero con "autoridad".
Jamás se debe acostumbrar al perro
desde su inicio en ésta etapa a que se le repitan las órdenes, una
sola vez y debe ser ejecutada. Repetir las órdenes resulta
aburridor para cualquier alumno y tiene como consecuencia un perro "caprichoso"
que se hace que no escucha por momentos, esperando que la orden se
le sea reiterada.
Un perro puede llegar a aprender
muchísimas cosas, pero por supuesto le mostraremos aquellos
ejercicios que usted debe considerar importantes para una
utilización de carácter doméstico, a saber:
- Junto
(caminar junto al amo)
- Alto (detención
de la marcha con el perro "sin sentarse")
- Giros
(hacia
la derecha e izquierda)
- Inversión
(invertir
la marcha, el perro gira a favor del reloj, el guía en contra)
- Atrás (el
perro camina junto al guía pero hacia atrás)
- Quieto (el
perro permanece inmóvil a partir de la órden, cualquiera sea
la posición en que esté)
- Aquí (debe
acudir inmediatamente al llamado del guía)
- Sentado
(debe
sentarse)
- Acostado
(debe
acostarse)
- Quedate sentado
(debe
permanecer sentado permitiendo que el guía se aleje a cualquier
distancia)
- Quedate
acostado (Idem al caso anterior pero acostado)
- Incorporación
(el
perro debe pasar de la posición en que está, a posición
parado, sobre sus cuatro patas)
- Arrastrarse
(en
posición acostado debe deslizarse hacia delante, sin
levantarse)
- Traer (busca
y trae con su boca lo que el guía le indique oportunamente)
Además de éstos ejercicios, lo más
importante de todo esto es que, a través de la disciplina el perro
se acostumbra a trabajar y estar pendiente de su amo para recibir
cualquier orden, o sea que interpreta el concepto de subordinación.
También logra un equilibrio tal, que hace que no se pelee con
cuanto perro se le cruce en la vía pública, siéndole totalmente
indiferente al encontrarse con él.
Lo mismo ocurre cuando se encuentre
con un ave, o un gato vagabundo, cualquiera de estas situaciones
serían un motivo para que un perro "no educado" se
enloqueciera y desearía salir corriendo, cruzar la calle o avenida
sin darse cuenta debido a la "locura ocasional" sufrida,
con las lamentables consecuencias por demás imaginables.
Por último, debo aconsejarle que
recuerde algo muy importante:
